Raúl Porchetto sobre su nuevo disco: “Es mucho más rockero”

Raúl Porchetto sobre su nuevo disco: “Es mucho más rockero”

Raúl Porchetto es una figura pionera del rock argentino. Con 47 años de trayectoria, el músico publicó importantes discos y colaboró con grandes nombres como Charly García, León Gieco, David Lebón, Nito Mestre, Pedro Aznar, Alejandro Lerner y muchos más. Formó parte de la recordada experiencia PorSuiGieco.

Sombras en el cielo es su nueva producción después de ocho años sin grabar. Tuvo como invitados a viejos amigos, más el aporte de la sangre nueva del rock. Están Gieco, con una nueva versión de “Algo de paz” de 1980, Juanse, Rolo Sartorio, de La Beriso, y Gabriel Pedernera, baterista de Eruca Sativa.

Porchetto grabando con León Gieco, Rolo Sartorio y Juanse.
Porchetto grabando con León Gieco, Rolo Sartorio y Juanse.

“A lo largo de mi carrera, hice distintas cosas. Toqué rock, fusión y baladas. Para este álbum, busqué conseguir un sonido más rockero y estoy muy contento con el resultado final”, le contó Raúl Porchetto a La Viola.

“Uno va sumando experiencias emocionales y corporales. Cuando tenés buena señal con la vida, te podés comunicar. Cuando hay interferencia, todo se complica. No hay que quedarse enquistado en la época en la que uno vivió. Busqué de mejorar mi poesía, ser más concreto y contemporáneo”, agregó sobre el mensaje de sus nuevas canciones que presentará en Buenos Aires, el 22 de junio, en el Teatro Coliseo.

– ¿Qué nace antes en la hora de la composición, la música o la letra?

– En un 99 por ciento, primero la música y después viene la letra. Busco que las palabras encuentren su lugar en la melodía. No me gusta cortar. Trato de no caer en cosas comunes. Desde la acción creativa, trato de buscar lugares no comunes.

– ¿Escuchás artistas actuales?

– Sí. Me interesan las nuevas promesas. Escucho de todo. Me interesa la música internacional para encontrar un nuevo concepto sonoro a la hora de la producción. Es como la paleta de un pintor que busca desde la racionalidad y la emoción. Todo esto me motiva para seguir en la música.

– ¿Cómo encontrás al rock nacional?

– Está en un buen momento. Se está dando una sinergia muy interesante entre la poesía y la música entre los más jóvenes. Hay que trabajar para conseguir un lugar. Vienen tiempos creativos muy lindos.

La experiencia de grabar con un joven Charly García

Porchetto junto a Charly (Foto de Facebook)
Porchetto junto a Charly (Foto de Facebook)

Raúl Porchetto grabó su primer disco en 1972. Se llamó Cristo Rock. Un sonido marcado por el rock progresivo más la posibilidad de una libertad creativa, cercano a su estructura a la ópera rock. En el estudio, lo acompañaron varios de los músicos de La Pesada del Rock and Roll, más un joven que ya demostraba su talento, Charly García.

“Estaba buscando un tecladista. Lo vi tocar y me encantó. Entramos en un mundo de admiración mutua. Todavía no había grabado con Sui Generis. Recuerdo que en el estudio me mostraba las canciones del primer disco del grupo. Ya era único. Es alguien a quien quiero y admiro”, describió Porchetto sobre García.

– ¿Escuchaste su último disco, Random?

– Sí. Lo fui a visitar a su casa y me lo mostró. También algunas de sus nuevas canciones. Me emocioné. Para mí Charly no es el de la gente, es Carlitos, lo siento como un compañero del colegio. Compartimos muchas cosas y nos sostenemos mutuamente, aunque a veces pasamos mucho tiempo sin vernos. Nuestra amistad trasciende en el tiempo.

– También fueron compañeros en PorSuiGieco

– Claro, con León también. Él es como un hermano que me dio la vida. Nos conocimos en un casting que hizo el Centro de Artes y Ciencias. Nos presentamos, no nos conocíamos, y quedamos los dos. Desde ese momento, compartimos muchas cosas.

Fragmento de crónica de un show de PorSuiGieco.
Fragmento de crónica de un show de PorSuiGieco.

– ¿Cómo recordás las presentaciones en vivo de la banda?

– Fueron cuatro los shows: en Bahía Blanca, Tandíl, en el Auditorio Kraft de Buenos Aires y en Punta del Este. Fuimos a Uruguay a cambio de unas noches de hotel. El público solo conocía las canciones de Sui Generis. Fue muy divertido.

PorSuiGieco actuando en Buenos Aires.
PorSuiGieco actuando en Buenos Aires.

“Bailando en las veredas”, su costado más pop

A principio de los ’80, Porchetto buscó un cambio de aire en su música. Un acercamiento a la new wave. En los ’70, había experimentado con Reino de Munt, donde lo acompañaron Alejandro Lerner y Gustavo Bazterrica.

En 1980, sacó Metegol y al año siguiente fue el turno de Televisión, con la participación de Pablo Guyot, Willy Iturri y Alfredo Toth, los futuros integantes de GIT. “Cada dos discos, iba cambiando el concepto de producción. Quería nuevos sonidos“, definió aquella época.

En los trabajos El mundo puede mejorar (1984) y, en especial, Noche y día (1986) que incluye “Bailando en las veredas“, se interesó por los nuevos juguetes electrónicos. “Ya en 1982, me metí a estudiar computación. Recuerdo que conecté 12 teclados y las primeras máquinas de ritmos. Fue un trabajo muy fuerte para poder dar con un pop distinto. Salió bien”.

– “Bailando en las veredas” tuvo un éxito masivo

– Sí. Pero una publicidad fue la que disparó la venta del disco. Un directivo de RCA Victor me dijo que había una posibilidad de meterlo en un aviso. Fue tremendo. De vender 1800 discos pasamos a 5 mil. Hasta el día de hoy me hablan de la canción en distintos países de Latinoamérica.

– ¿Recordás cómo la compusiste?

– Sí. Fue rápido, con la guitarra. Al principio, era más rockera. Pero después, le sumé unos acordes que cambiaron su estructura. Un pop que tenía que ver con la experimentación. La grabación no fue fácil, no podía dar con el sonido que quería para la voz. Recuerdo que fui al baño del estudio ION y la seguí cantando. Fue ahí que descubrí el efecto que buscaba. Llevamos lo micrófonos y listo.

Su amistad y admiración por Sandro

Se conocieron en la casa del ídolo. Los presentó un conocido en común. Fueron amigos por 17 años y compartieron varias charlas. Muchas de ellas, sobre música. “Era un apasionado del arte. Dibujaba mucho. En cada uno de nuestros encuentros, terminábamos opinando sobre distintos temas. Le gustaba saber sobre distintas cosas”, recordó.

Porchetto no estaba de acuerdo con su trasplante. Entendía que su salud estaba muy comprometida. “Nuestro último encuentro fue en Banfield. Nos sentamos a ver un DVD y, después de distintas ocurrencias y chistes, puso pausa y me dijo que se iba a trasplantar. Me levanté y lo abracé. No podía decirle nada. Nos quedamos viendo el recital. Nos fuimos a cenar y fue la última vez que nos vimos en su casa”, finalizó.

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