Juegos, alfombras y sillas anfibias: el programa inclusivo para que todos puedan...

Juegos, alfombras y sillas anfibias: el programa inclusivo para que todos puedan disfrutar de la playa

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Eliana González no pudo terminar de pronunciar su discurso. La directora de políticas inclusivas de la Intendencia de Maldonado no quiso seguir: sintió que la emoción y las lágrimas iban a entorpecer la formalidad de su exposición. Había ocurrido lo mismo cuando conversó con Infobae. Interrumpió la entrevista al conmoverse y no logró completar la respuesta a la pregunta sobre cómo reaccionan los usuarios a esta especial experiencia. “Quedan muy contentos, muy emocionados. Y nos lo transmiten a nosotros”, dice y llora y se ríe porque se da cuenta que llora.

-¿Por qué te emocionás así?

-Es que vinieron chiquilines que no sé cómo hicieron para llegar.

La dirigente participaba de un acto donde se inauguró la segunda playa accesible del departamento de Maldonado. Consiste en un programa de inclusión que se convirtió en uno de los ejes de la política pública del intendente Enrique Antía: proveer el ocio y la diversión de sus playas a la mayor cantidad de gente posible. Había montado ya una infraestructura similar en la Parada 8 de La Mansa. Ahora el servicio se prolongó al corazón de Piriápolis, en la rambla de los Argentinos y calle Atanasio Sierra.

“Zona oeste necesitaba un lugar completamente accesible, si bien se venía trabajando martes y jueves, era exclusivamente con usuarios en situación de discapacidad de los municipios cercanos. Hoy celebramos que ya contamos con esta infraestructura y estamos en condiciones de brindarle el servicio a todos los usuarios y a todos los turistas que se acerquen a la playa“, relató Eliana González conmovida.

El programa se denomina “playa accesible“. Su propósito es garantizar la igualdad de condiciones. “Queremos que aquella persona que no tiene la posibilidad de ingresar por sí sola al agua, lo haga y descubra la belleza del mar”, definió la directora de la comuna fernandina.

La infraestructura consiste de una rampa, una pasarela, un deck y una pérgola. En la arena se despliega una alfombra que proporcione el camino hacia el mar, estaciones de juegos para personas con dificultades motrices y cognitivas, y una serie de sillas anfibias que transportan a las personas al agua.

Disponen de un equipo multidisciplinario compuesto por docentes de educación física, estudiantes, asistentes sociales, psicólogos y un equipo de personas en situación de discapacidad que a su vez colaboran con el ingreso al agua de otros usuarios. La idea es también formar personas íntegras que se sientan iguales al común de la gente.

El servicio está pensado para personas en situación de discapacidad, adultos mayores y todo aquel que tenga algún tipo de dificultad. Como Juan Francisco que tiene 14 años y una serie de enfermedades compuestas: espina bífida, mielomeningocele, malformación de Arnold-Chiari grado 2 y más. Su madre, Viviana Pereira, confesó que el mar lo ha ayudado enormemente: “Antes se me vivía atacando, ahora con los ejercicios que hacemos con los profesores en la playa no lo hace más. Me pone muy contenta verlo jugar en la playa”.

“Le encanta, le encanta… La idea es que él haga ejercicios, es lo que a mí más me interesa. Puede mojarse hasta la cadera solamente, pero estar en el agua le hace muy muy bien”, contó. La expresión en su rostro cuando está en el agua, así lo muestra: Juan está radiante. “La carita que tiene cuando entra al mar es toda felicidad, los ojitos que pone… es inolvidable, no puedo explicar la felicidad que él tiene”, describió su mamá emocionada. Y por ese niño feliz y por esa madre emocionada, por algo de eso, lloraba Eliana.

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